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¿QUÉ ES EL INTERNET DE LAS COSAS? (IoT)

18 Julio 2022 - Fuente: Avast Academy

 

De repente vemos que podemos ver en la TV aplicaciones que solo veíamos en la computadora o en el celular. De repente estamos interactuando con una bocina que nos ayuda a elegir música o a hacer una llamada.


En el auto tenemos aplicaciones como en el celular y progresivamente, si bien no lo tenemos, vamos viendo más dispositivos conectados a Internet cómo las cámaras de video vigilancia o sensores de movimiento, o dispositivos de control de acceso.


Quienes vivimos esta evolución sabemos que la estandarización de protocolos, las famosas 7 capas del modelo OSI han permitido que se de esta evolución e incorporación de “cosas” a Internet.


¿Qué convierte una cosa en parte del Internet de las cosas (IoT)?


Cualquier dispositivo o artefacto puede ser parte del IoT si cuenta con un interruptor de encendido/apagado y puede conectarse a Internet. La mayoría de los dispositivos IoT cuentan con alguna clase de sensor que les permite monitorizar distintas condiciones. Los dispositivos IoT también son capaces de «hablar» entre ellos, del mismo modo que los equipos y smartphones pueden enviar y recibir información sin interacción humana.


La definición de IoT también incluye la enorme red que conecta dispositivos, personas e incluso animales a través de la nube.

Hoy en día, las empresas corren para añadir sensores y conectividad a Internet a toda clase de artefactos domésticos (desde tostadoras hasta portarrollos y botellas de vino), así que probablemente vea cada vez más cuando visite su centro comercial o vea un catálogo en línea.

Fuera del domicilio, la avanzada tecnología del IoT tiene importantes aplicaciones comerciales e industriales de las que hablaremos más adelante. Para comprender el Internet de las cosas, es importante echar primero la vista atrás.


¿Cómo se fue dando esto?, ¿Cuál es la historia del IoT?.


El Internet de las cosas nació en 1982 con el primer dispositivo conectado de la historia: una máquina expendedora. Esta máquina inteligente empleaba sus capacidades para controlar las existencias e informar (los inventores podían conectarse para comprobar de forma remota si quedaban botellas de su refresco favorito, e incluso si estaban frías).


Aunque la máquina expendedora inteligente no llegó a triunfar, sí predijo el uso a gran escala del IoT industrial, con fábricas que emplean sensores conectados para supervisar todos los aspectos de la cadena de suministro y los procesos de envío.


El nombre del invento, «Internet de las cosas», lo acuñó en 1999 el pionero de la tecnología Kevin Ashton. Ese mismo año, el profesor del MIT Neil Gershenfeld escribió Cuando las cosas empiecen a pensar, que ayudó a explicar y predecir el concepto del IoT, aunque sin utilizar todavía ese nombre.


Otros avances tecnológicos nos han propulsado hacia el mundo del IoT en el que ahora vivimos.

RFID (identificación de radiofrecuencia) es un sistema de etiquetado que permite realizar un seguimiento de artículos o dispositivos y catalogarlos. Tradicionalmente se empleaba en el sector logístico (mediante chips) para hacer cosas como seguir contenedores alrededor del mundo o supervisar las piezas a medida que se desplazan por una línea de producción.


Este seguimiento y supervisión a gran escala de dispositivos, piezas o cosas ayudó a tender los cimientos del IoT. De hecho, Ashton trabajaba en el RFID cuando acuñó el nombre del Internet de las cosas.


La tecnología machine-to-machine (M2M), que toma el RFID y lo combina con la conectividad a Internet, permite a las máquinas conectarse, comunicarse entre ellas a través de una red y tomar decisiones sin interacción humana.


Otras tecnologías inalámbricas, unidas a la generalización del Internet de alta velocidad y unos costes de fabricación cada vez menores, crearon el escenario para el IoT.


Para 2008, el Internet de las cosas ya había avanzado mucho. Fue en ese momento cuando Cisco comunicó que ya había más objetos que personas utilizando Internet.

La tecnología IoT tal vez tuviera unos principios modestos, pero ahora promete revolucionar la sociedad de incontables maneras, muchas de las cuales aún no podemos ni imaginar.


¿Cómo funciona realmente el Internet de las cosas?


Recuerde que el Internet de las cosas consiste en dispositivos ordinarios que pueden conectarse a Internet y comunicarse entre ellos a través de la nube. En general, eso significa añadir sensores especiales a objetos ordinarios como lavadoras, calefactores, neveras, relojes y prácticamente cualquier otra cosa.


Algunos dispositivos emplean estos sensores para recabar información y transmitirla.

El primer dispositivo IoT que hemos mencionado antes, una máquina expendedora, utilizaba sensores para supervisar sus existencias y ponía esa información a disposición del propietario.

Otros dispositivos pueden recibir información y, a continuación, realizar una acción. Por ejemplo, una cerradura inteligente recibe de usted la señal de apertura y, en consecuencia, desbloquea una puerta.


Los dispositivos IoT más sofisticados (y más útiles, en general) pueden hacer ambas cosas. Un ejemplo del IoT industrial podría ser una fábrica que supervisa los componentes de la maquinaria en busca de posibles fallos y da la alarma cuando detecta un problema. En el IoT doméstico podría haber un termostato inteligente que recaba información sobre sus hábitos y preferencias de temperatura, para luego calentar o enfriar la casa según sus gustos para cada hora del día.

En general, la tecnología inteligente ayuda a las cosas a funcionar mejor, de forma más eficiente y sincronizada.


La mayoría de los artilugios IoT domésticos utilizan su router para conectarse al hogar inteligente, que le permite utilizar comandos de voz o el smartphone para controlar muchas funciones de la casa y así ahorrar tiempo, energía o ambas cosas.


Desde el punto de vista comercial, el IoT ayuda a las empresas a supervisar y gestionar fábricas, cadenas de suministro y muchas cosas más. También es posible añadir sensores a una parte dada de una gran maquinaria, como la perforadora de un pozo petrolífero, lo que ayuda a aumentar la producción y la seguridad.


¿Cómo se conectan los dispositivos IoT entre ellos?


Los dispositivos utilizan la nube para comunicarse y se conectan a través de Internet mediante Wi-Fi, una conexión de datos móviles (3G o 4G) o Bluetooth.


Pronto, el 5G engendrará posibilidades aún más futuristas, como coches sin conductor, ciudades plenamente interconectadas, cirugía remota y otros avances que parecen salidos de una película de ciencia-ficción.




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